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A La Mitad De Los Universitarios De San Antonio Les Preocupa Quedarse Sin Comida Durante La Pandemia

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Camille Phillips
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Las empleadas de San Antonio College, Tricia Buchhorn y Marissa Saenz-Peña, suben bolsas de arroz a un automóvil durante un mercado emergente en el campus el 8 de abril de 2021.

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Los cinco campus de los colleges comunitarios de San Antonio han estado inquietantemente tranquilos desde el cierre al comienzo de la pandemia. La mayoría de las clases siguieron en línea, gran parte del personal trabajó desde casa y los edificios no estuvieron abiertos al público.

Al mismo tiempo, las necesidades básicas de los estudiantes y el personal se dispararon. Así que una vez al mes, un rincón de cada campus se llena de actividad. Las carpas aparecen en el estacionamiento del campus mientras los voluntarios apilan bolsas de arroz y cajas de productos. Los autos se alinean en un lote contiguo, esperando ser dirigidos a través de la línea de carpas para recolectar alimentos.

Antes de la pandemia, cada campus tenía una despensa ubicada en un centro de recursos atendido por trabajadores sociales y proveedores de salud mental. Pero con los campus cerrados, el Alamo Colleges District trasladó sus despensas a espacios abiertos, asociándose con el Banco de Alimentos de San Antonio para ofrecer mercados emergentes mensuales.

“Con nuestro cierre debido a la COVID, tuvimos que encontrar formas de brindar ese servicio de manera segura”, dijo Jillian Denman, directora del centro de recursos en San Antonio College, durante el mercado emergente en abril. "Si estar aquí sudando un poco o haciendo un poco de frío o estar bajo la lluvia y darles (a los estudiantes) algo de comida les ayuda a ellos y a sus familias, eso es lo que queremos hacer".

Denman explicó que ella y su personal siempre han atendido a los estudiantes con problemas económicos, pero el nivel de necesidad aumentó significativamente durante la pandemia.

“Los estudiantes han perdido su empleo, los estudiantes han tenido sus horas reducidas, o sus familiares les ha pasado eso. Entonces, poder pagar cosas simples como comestibles se ha vuelto muy difícil”, argumentó Denman.

Casi la mitad de los estudiantes matriculados en las instituciones públicas de educación superior de San Antonio estaban preocupados por quedarse sin alimentos durante la pandemia, según una encuesta que TPR envió a universitarios durante el semestre de la primavera-2021.

De los más de 2,600 estudiantes que respondieron a la encuesta, el 49.5% dijo que a veces les preocupaba quedarse sin comida y sin dinero para comprar más. Casi el 30% reconoció que a veces tenía hambre, pero no comía porque no había suficiente dinero para comprar provisiones.

Los estudiantes afroamericanos y latinos fueron significativamente más propensos a decir que pasaban hambre o se preocupaban por la comida que los estudiantes blancos. Esto refleja las antiguas disparidades raciales y económicas de la ciudad, que se agravaron durante la pandemia.

Deniff Lara, una latina de 19 años inscrita en su primer año en la Universidad de Texas en San Antonio, es una de 748 hispanos encuestados que dijeron que a veces les preocupaba quedarse sin comida este año.

Lara tiene suficientes becas y subvenciones para cubrir la colegiatura, los libros y las cuotas, pero ella y su madre cubren sus gastos diarios. Vive en casa para no pagar un apartamento o un dormitorio.

Su madre se gana la vida limpiando casas, y Lara admitió que perdió mucho trabajo cuando la pandemia inició.

“Mi mamá comenzó a tener inestabilidad en el trabajo y, a veces, no podía pagar todo o comprarlo todo”, recordó Lara. “La gente simplemente no quería que ella fuera a su casa solo porque eran adultos mayores… No se sentían cómodos con que ella viniera y limpiara. Ella limpia y desinfecta algunas casas, pero por el momento perdió mucho trabajo. E incluso ahora, el empleo sigue siendo un poco inestable".

Durante la pasada primavera Lara consiguió un trabajo en una nevería para ayudar a pagar los gastos, pero tuvo que renunciar cuando comenzaron sus clases en UTSA en el otoño porque su horario de trabajo no se ajustaba a sus clases. En cambio, encontró un trabajo independiente en línea como instructora de idiomas con el que pudo trabajar menos horas.

“Mi mamá realmente quería que me concentrara en la escuela y en mi educación”, comentó Lara. "(El trabajo independiente) ha funcionado perfectamente porque no tengo un horario fijo".

Lara dijo que dejaron de gastar dinero en servicios de películas y en salir a comer, pero todavía tenían problemas para poner comida en la mesa a fin de mes. Entonces tuvieron que visitar lugares de despensas gratuitas y solicitaron los beneficios de SNAP para compensar la crisis.

“En cierto momento, fue un poco preocupante. Afortunadamente, siempre teníamos al menos arroz o frijoles o algo así”, admitió Lara. "No ha sido fácil, pero conozco a mucha gente que ha luchado mucho más".

Al inicio de la pandemia, Lara usó su teléfono como un punto de acceso para completar su trabajo escolar. Pero ella seguía quedándose sin datos, por lo que tuvieron que contratar un servicio de internet en casa, lo cual forzó su presupuesto mensual.

El paquete de ayuda financiera de Lara incluía miles de dólares en préstamos federales subsidiados, pero los rechazó porque no quiso endeudarse.

“A veces, durante la pandemia, cuando nos estábamos quedando sin comida, pensaba 'hombre, desearía haber tomado esos dólares extra ($10,000 en préstamos). Prefiero pagarlo más tarde. Pero al mismo tiempo, como dije, no me arrepiento de haber tomado esos préstamos”, reconoció Lara. "Puede que no tenga esos $10,000 adicionales, pero al menos tampoco tengo $10,000 (en deuda)".

La encuesta de TPR también preguntó a los estudiantes sobre las finanzas universitarias. Encontró que los estudiantes latinos tenían la misma probabilidad de obtener préstamos universitarios que los blancos, pero los estudiantes hispanos que evitaban pedir préstamos tenían más probabilidades de decir que les preocupaba no poder solventarlos.

Vivienda

Además de pasar hambre, cientos de universitarios de San Antonio dijeron que tuvieron problemas para pagar la vivienda durante la pandemia.

Aproximadamente el 30% de los encuestados respondió sí a al menos una de las preguntas sobre la inseguridad de la vivienda; el 20% dijo que a veces no podían pagar la hipoteca o el alquiler completos, y el 18% se mudó temporalmente con otras personas debido a sus problemas económicos.

Los estudiantes afroamericanos y latinos eran significativamente más propensos que los estudiantes blancos a decir que a veces no podían pagar el alquiler completo o la hipoteca.

La estudiante de San Antonio College, Erica McDonald, se mudó a la casa de su madre con su esposo y dos niños pequeños al comienzo de la pandemia. Su esposo trabajaba en la gerencia de un hotel y fue despedido cuando el establecimiento cerró.

Encontró otro trabajo en un centro de rehabilitación para adultos mayores, pero McDonald comentó que tuvo un gran recorte salarial.

“(Estamos) muy agradecidos de haber tenido estos paquetes de estímulo que nos han mantenido a flote, pero mantener una familia de cuatro es extremadamente difícil, especialmente con niños porque son muy impredecibles”, dijo McDonald. "Lo estamos manejando bien en este momento, pero definitivamente esto ha tenido un impacto financiero (en comparación con) lo que estamos acostumbrados a tener".

McDonald, de 30 años de edad, se queda en casa para cuidar a su hijo de 3 años. Dijo que pensó en encontrar un trabajo después de que despidieron a su esposo, pero el cuidado de los niños habría sido demasiado caro.

“Honestamente, nos afectaría más que ayudarnos”, enfatizó McDonald.

En cambio, decidió volver a la universidad, una década después de que abandonó sus estudios.

“Estaba nerviosa (porque) iba a estar muy atrasada y no entendería lo que estaba pasando en la escuela”, compartió McDonald. "Pero los profesores han sido una gran ayuda".

Apoyo

TPR formuló las preguntas de su encuesta sobre el hambre y la vivienda a partir de las preguntas incluidas en una encuesta nacional de estudiantes de colleges comunitarias realizada por la Universidad de Wisconsin-Madison en 2017. San Antonio College fue una de las universidades incluidas en la encuesta.

En ese momento, el 25% de los estudiantes de SAC que fueron encuestados dijeron que a veces pasaban hambre. Más del 40% mostró signos de inseguridad en la vivienda, como no poder pagar un alquiler o tener que mudarse con frecuencia. Las necesidades descubiertas por la encuesta de 2017 motivaron al Distrito de Colleges de Alamo a aumentar los servicios para satisfacer las necesidades básicas de los estudiantes.

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Camille Phillips
La directora del San Antonio College Advocacy Center, Jillian Denman, sube comestibles a un automóvil durante el mercado emergente de abril de SAC, que lleva despensas del centro a espacios abiertos para que sea más seguro repartir los víveres durante la pandemia.

La encuesta de TPR a principios de este año indicó que el nivel de necesidad observado durante la pandemia ha aumentado aún más. Casi el 40% de los estudiantes de SAC encuestados por TPR respondieron que a veces pasaron hambre durante este año, y el 60% dijo que ocasionalmente les preocupaba quedarse sin comida y sin dinero para comprar más provisión.

Justo antes de que comenzara la pandemia, el centro de recursos de SAC, conocido como centro de defensa, recibió una subvención para iniciar una línea de ayuda. Cuando el campus cerró, tuvieron que adaptar rápidamente la línea de ayuda para que se convirtiera en el único punto de contacto de los estudiantes con el centro. Anteriormente, los alumnos podían entrar y encontrar apoyo para todo, desde salud mental hasta ropa adecuada para una entrevista.

“Se suponía que el lanzamiento (de la línea de ayuda) sería después de las vacaciones de primavera y nunca regresamos”, dijo Denman, director del Centro de Defensa de SAC. "No teníamos la intención de que se lanzara de forma remota y de la forma en que se hizo, pero pudimos hacerlo con la tecnología y el apoyo de nuestro campus y de nuestro liderazgo".

Denman precisó que la línea de ayuda usualmente atiende de 150 a 200 llamadas a la semana. Este concepto opera con estudiantes de grupos de trabajo académico, pasantes y empleados que no pueden hacer su trabajo habitual mientras laboran de forma remota.

"En su mayor parte, hemos podido tener casi cero llamadas perdidas", presumió Denman. "Tuvimos un problema, que fue el invierno (tormenta que cortó la energía). El lunes después de que el campus reabrió tras los estragos del clima invernal, tuvimos 1,400 llamadas en un día".

Perder El Empleo

Casi la mitad de los estudiantes encuestados por TPR, incluidos Lara y McDonald, dijeron que ellos o alguien de su familia perdió su trabajo durante la pandemia. Las familias latinas tenían más probabilidades de experimentar la pérdida del empleo que las familias blancas, y cuanto más bajo era el ingreso en el hogar más probabilidades tenían de que alguien de la familia perdiera su trabajo, un hallazgo que no sorprende, dado a que los puestos laborales del sector de servicios con salarios más bajos fueron los más afectados por la pandemia.

Más del 90% de los que perdieron el trabajo en la familia dijeron que esto afectó sus ingresos; El 30% enfatizó que dicha situación tuvo un gran impacto en sus ingresos.

En general, menos estudiantes pudieron encontrar empleo durante la pandemia. Antes de la pandemia, el 73% de los encuestados dijeron que trabajaban. En el momento de la encuesta, solo el 62% de los estudiantes tenían trabajo. Los estudiantes también informaron una reducción en la cantidad de horas que trabajaron.

Los encuestados afroamericanos vieron la mayor caída en el empleo durante la pandemia: un descenso de 16 puntos porcentuales del 72% al 56%, mientras que los blancos y los latinos cayeron de 10 a 11 puntos. Sin embargo, debido a tamaños de muestra más pequeños entre la población afroamericana, la caída en el empleo fue estadísticamente más significativa para los estudiantes blancos y latinos.

El estudiante de UTSA, Andre Erwin, fue despedido de su trabajo de medio tiempo en un hotel en marzo de 2020 y luego fue recortado por completo en octubre. Dijo que no le sorprendió escuchar que los estudiantes afroamericanos como él experimentaron la mayor caída en el empleo.

“En general, es difícil para los afroamericanos tener un empleo remunerado en San Antonio, porque somos la minoría”, reiteró Erwin.

Erwin, de 42 años, dijo que tuvo problemas para encontrar un trabajo hace unos años después de renunciar a un puesto en la administración de Walmart.

“Soy un ex militar; tengo 20 años de experiencia en el comercio minorista. Yo ocupé (la) tercera posición gerencial más alta en mi tienda... Pero aun así, no pude encontrar un trabajo en Ross, ya sabes, para hacer cualquier cosa”, dijo Erwin.

“San Antonio es una de las ciudades más racistas en las que he vivido”, añadió Erwin. “¿Cuándo es el momento de despedir a la gente, especialmente durante esta pandemia? Quiero decir, normalmente somos los primeros en irnos, ¿sabes a qué me refiero? Y eso es lamentable, sabes, porque muchos de nosotros podríamos ser los mejores en nuestro trabajo".

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Andre Erwin posa para una foto en la nieve.

La tasa nacional de desempleo para los afroamericanos - especialmente los hombres afroamericanos - tiene un largo historial de ser desproporcionadamente alto.

Erwin se inscribió en la universidad hace cinco años para cumplir una promesa que le hizo a un amigo de la escuela secundaria que murió durante la guerra en Irak.

“Fue la primera persona que conocí que asistió a la universidad”, dijo Erwin. “Observar su trayectoria y verlo lograr las cosas que logró, me inspiró. Fue mi único modelo a seguir que yo admiré".

Erwin se graduó con su título de San Antonio College en 2018 y luego se inscribió en UTSA para obtener su licenciatura en sociología.

“Entre mi comienzo en SAC y actualmente, tuve un hijo. Ahora tengo una hija de 4 años”, dijo Erwin. "Ahora que tengo a mi hija menor, eso fue solo una motivación adicional para que lo hiciera (para poder tener más opciones de empleo)".

Dados De Baja En College

Casi el 40% de los encuestados, incluido Erwin, dijeron que se tomaron un descanso de la universidad después de inscribirse por primera vez.

Los estudiantes blancos eran tan propensos a tomar descansos como los estudiantes afroamericanos y latinos, pero los latinos eran más propensos a decir que la pandemia era parte de la razón por la que retrasaron su inscripción a la universidad o tomaron un descanso.

Erwin dejó de tomar clases durante dos años a la mitad de su carrera en SAC para cuidar a su hija recién nacida, pero su hija también le dio más motivación para completar su carrera.

“Fue simplemente más beneficioso para mí quedarme en casa con ella y criarla y tenerla antes de embarcarme de nuevo en toda la vida escolar”, dijo Erwin.

Uno de cada tres encuestados aceptó que tomó descansos de la universidad para ahorrar dinero para la colegiatura, pero eso no fue una preocupación para Erwin. Sus gastos universitarios están cubiertos porque es un veterano.

La familia fue la razón principal de Erwin y la preocupación central de muchos encuestados. Más del 40% de los estudiantes en la encuesta dijeron que retrasaron la universidad o que tomaron un descanso de las clases para mantenerse económicamente a sí mismos o a su familia.

Esta es la cuarta entrega de una serie de reportajes basados en una encuesta de TPR sobre el acceso a la universidad. Cada historia explora las características de la experiencia universitaria de los estudiantes latinos y afroamericanos de San Antonio. La encuesta fue posible gracias a una beca de la Asociación de Escritores de Educación y fue administrada por el Instituto de Investigación de Políticas Públicas en Texas A&M University-College Station.

Nota del editor: TPR consultó a Rebecca Goldin, la directora de STATS Sense About Science, USA para determinar la mejor manera de medir la importancia estadística de los resultados de la encuesta. Debido a las múltiples preguntas incluidas en la encuesta, no se hicieron conclusiones sobre la población estudiantil en general en los informes de TPR a menos que el valor p fuera menor que .0005.

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