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'No Me Gusta Deberle Dinero A Nadie': Por Qué Los Estudiantes Latinos Evitan Los Préstamos Estudiantiles

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Camille Phillips | Texas Public Radio
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Andrés Mendoza, de 25 años, inicia sesión en el portal de su clase de contabilidad para ver cuánta tarea tiene el 27 de abril de 2021. Mendoza es un estudiante de tercer año en la Universidad de Texas en San Antonio. Trabaja a tiempo completo y asiste a la universidad medio tiempo.

Los martes y los jueves, Andrés Mendoza sale del trabajo una hora antes para llegar a casa a tiempo para tomar sus clases en línea.

Cuando llega a casa, deja salir a su perro salchicha Draco y luego inicia sesión en Blackboard para obtener sus últimas asignaciones.

“Técnicamente son sólo nueve preguntas, pero en realidad probablemente se trata de 40 preguntas”, dijo Mendoza, revisando su asignación de contabilidad en un martes reciente. “Esto en realidad no se ve tan mal. Puede que hoy no esté haciendo tarea toda la noche. Muy bien, esto no está tan mal. Esto es un alivio".

Mendoza tiene 25 años y cursa el tercer año en la Universidad de Texas en San Antonio. Trabaja a tiempo completo y asiste medio tiempo a la universidad para sostenerse sin endeudarse.

Como muchos universitarios latinos en San Antonio, Mendoza desconfía de los préstamos estudiantiles.

“Nunca me ha gustado deberle dinero a nadie, sin importar si son $5.50. No me gusta deberle dinero a nadie, así que tener que deberle dinero al gobierno es aún peor”, afirmó.

Los universitarios afroamericanos y latinos de San Antonio tienen mucho más probabilidades de evitar los préstamos estudiantiles porque temen no poder pagarlos.

En una encuesta que Texas Public Radio envió a estudiantes actualmente o recientemente inscritos en una de las instituciones públicas de educación superior de San Antonio, los hispanos tenían la misma probabilidad que los estudiantes blancos de solicitar préstamos. Pero las razones por las que no solicitaron préstamos variaron según su raza y etnia.

Un poco más de la mitad de los encuestados afroamericanos y latinos dijeron que no pidieron préstamos porque temían no poder saldarlos. Sin embargo, solo el 34% de los encuestados blancos expresaron el mismo pendiente. Eso se compara con el 72% de los estudiantes blancos que dijeron que podrían arreglárselas sin préstamos.

Según la experta en finanzas universitarias Sandy Baum, del Urban Institute, evitar los préstamos estudiantiles cuando se tiene dificultades para pagar la universidad puede reducir las posibilidades de que un estudiante se gradúe.

“A pesar de que el discurso público se refiere mucho a cómo pedir prestado demasiado puede ser un problema, hay pruebas bastante sólidas de que no pedir prestado lo suficiente también puede ser un problema”, planteó Baum. "El problema es bastante sencillo: si pides un préstamo en lugar de trabajar horas extra para conseguir ese dinero, tienes más tiempo para dedicarlo a tus estudios".

Mendoza originalmente planeó ir a la Universidad Estatal de Texas después de la secundaria, pero no recibió suficiente ayuda financiera. Como muchas familias de ingresos medios, sus padres ganaban demasiado dinero para que él pudiera calificar para la Beca Pell, pero no lo suficiente para pagar la colegiatura, el alojamiento y la comida sin pedir préstamos.

“Es decir, podrían haberlo pagado, pero mis circunstancias eran un poco difíciles. En mi último año, mi abuelo falleció justo el primer día de mi último año. Y luego, inesperadamente, mi tío — que se suponía que debía cuidarnos a todos — murió de cáncer de páncreas”, explicó Mendoza. "Mis padres, siendo las buenas personas que son, gastaron mucho dinero para ayudar con el funeral, así que no quería cargarles otra gran suma de dinero".

En cambio, Mendoza optó por quedarse en Corpus Christi e ir a Del Mar, el colegio comunitario local.

“Mis padres estaban felices de pagarme el colegio comunitario, porque era significativamente más barato”, puntualizó Mendoza. “Salimos sin deudas ni nada por el estilo, y fue una bendición a medias, honestamente”.

Ahora que tiene más edad, Mendoza es elegible para recibir ayuda financiera en base a sus necesidades porque hace su declaración de impuestos de forma independiente de sus padres, pero eso no cubre todo. El universitario ocasionalmente compra libros con una tarjeta de crédito y trabaja tiempo completo para solventar sus gastos sin pedir préstamos estudiantiles.

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Camille Phillips
Andrés Mendoza hace sus tareas escolares en su laptop.

Otras Preocupaciones Por Las Deudas

Mendoza es uno de varios encuestados hispanos entrevistados por TPR que tiene otros tipos de deudas pese a que evita los préstamos estudiantiles. Él tiene los pagos de su auto; otro estudiante adquirió préstamos comerciales.

Erica McDonald está trabajando para pagar su tarjeta de crédito.

“Ojalá fuera algo que nos enseñaran en la escuela secundaria, sobre APR y las tarjetas de crédito y cosas así, porque probablemente nunca habría sacado una tarjeta de crédito cuando tenía 18 años”, expuso McDonald. "Mi mamá nos acaba de decir que nunca solicitemos préstamos".

McDonald tiene 30 años, está casada y tiene dos hijos pequeños. Se queda en casa con sus hijos y toma clases en línea en San Antonio College mientras su esposo trabaja.

"La gente me envía cosas para préstamos estudiantiles, (pero) no quiero hacer eso", recalcó McDonald. “Me preocuparía, y como no estoy trabajando, tener que pedirle a mi esposo, 'oye, ¿puedes ayudarme a pagar el préstamo estudiantil?' No, solo me molestaría. Por eso me esforcé mucho, mucho, para asegurarme de tener muy buenas calificaciones para que me dieran apoyo financiero”.

Ella decidió volver a la universidad en el otoño pasado, 10 años después de que abandonó sus estudios.

“Este es el primer año en que realmente he sentido una motivación para ir a la escuela, fue como decir, 'está bien, hagámoslo'. Y lo hice durante la época más estresante de Estados Unidos, cuando todos se estaban adaptando a la pandemia”, argumentó McDonald. "Quería poder tener un propósito (más allá de quedarme en casa con los niños)".

McDonald quiere instalar un “food truck” vegetariano, pero sintió que primero necesita saber más sobre cómo administrar un negocio.

En su primer semestre de regreso a clases, aún no había sido aprobada para recibir ayuda financiera. Se inscribió en dos cursos mientras espera que inicie su Beca Pell.

“Eso es todo lo que podía pagar en ese momento. Habría tomado más clases si hubiera tenido el dinero”, agregó McDonald. “Mi esposo puso dinero en las tarjetas de crédito para que yo pudiera ir a la escuela. Realmente hizo mucho para asegurarse de que pudiera empezar la escuela ".

La pareja sumó el costo de la colegiatura de $800 al saldo de la tarjeta de crédito que está tratando de pagar, aun cuando tiene una tasa de interés alta. McDonald aseguró que esperan poder pagar cuando reciban su devolución de impuestos.

“Ojalá seamos capaces de pagar, porque eso es lo que más nos duele”, dijo.

Su experiencia con las deudas de tarjetas de crédito la hace sentirse más decidida a evitar los préstamos estudiantiles.

Esta es una reacción común entre los estudiantes afroamericanos y latinos, según Vanessa Sansone. Ella es profesora asistente de política educativa en la Universidad de Texas en San Antonio que investiga las desigualdades en el acceso a la universidad.

“Esto se remonta a comprender cómo navegar la educación superior”, dijo Sansone, quien creció en una familia de bajos recursos en el Este de San Antonio. "Por lo general, los préstamos en el contexto de nuestra comunidad son, como los préstamos de nómina, estos préstamos son voraces".

"Es bastante traumático cuando tienes a alguien que está tratando de recuperar su auto porque no pudo pagar su mensualidad", aclaró Sansone. “Aunque podríamos decir: 'pero un préstamo estudiantil es una buena inversión y siempre podrás pagarlo cuando tengas trabajo', (los estudiantes afroamericanos y latinos) tienen este contexto de lo que es un préstamo y cómo dañan a su familia y a sus comunidades. La forma en que toman decisiones sobre las cosas es completamente diferente a la de un estudiante blanco".

“Los datos muestran consistentemente que las comunidades afroamericanas y latinas han sido blanco de préstamos predatorios en todos los sectores”, dijo Sansone.

Los latinos de bajos ingresos que respondieron la encuesta de TPR tenían menos probabilidades de obtener préstamos estudiantiles que los estudiantes blancos con los mismos niveles de ingresos.

Menos del 40% de los encuestados latinos con un ingreso familiar inferior a $35,000 solicitaron préstamos estudiantiles, en comparación con casi el 60% de los universitarios blancos con menos de $35,000 de ingresos. Los encuestados afroamericanos con ingresos familiares más bajos también tenían menos probabilidades de solicitar préstamos.

Ingreso

Los estudiantes universitarios afroamericanos y latinos de San Antonio también son significativamente más propensos a provenir de familias de bajos ingresos, por lo que tienen menos recursos a los que recurrir en tiempos difíciles.

Más de la mitad de los encuestados afroamericanos y latinos tenían un ingreso familiar menor a $50,000, en comparación con menos de un tercio de los encuestados blancos.

El estudiante de San Antonio College, Francisco Hernández, dijo que esa es una de las razones por las que ha evitado los préstamos estudiantiles.

“Al crecer en una familia de bajos ingresos, he visto a toda mi familia sufrir con deudas”, explicó Hernández. "Tuvieron que tener varios trabajos solo para pagar un préstamo cuando tenían otros préstamos a su nombre".

Hernández tiene 22 años y está terminando su último semestre en el colegio comunitario. Quiere trabajar para una autoridad fluvial o alguna otra organización involucrada con los recursos hídricos cuando termine su licenciatura.

Después de ver a su familia luchar con los préstamos, dijo que estaría constantemente preocupado si solicita préstamos estudiantiles. El joven creció en Brownsville y se mudó a San Antonio cuando tenía 18 años.

“Después de la universidad, quiero que mi tiempo sea mío”, dijo Hernández. "(No quiero tener que) estresar mi mente y mi cuerpo con más de un trabajo solo para poder pagarles".

Hernández trabaja tiempo completo en un call center mientras asiste a la escuela tiempo completo. También realiza trabajos ocasionales cuando puede, haciendo labores manuales y dando clases de codificación y piano.

La beca Pell cubre completamente su colegiatura más algunos gastos de manutención en San Antonio College, pero está tratando de ahorrar para no tener que trabajar durante su primer semestre en la Universidad Estatal de Texas. Por ahora el estudiante tiene suficientes apoyos y becas para pagar la colegiatura en el estado de Texas, pero tendrá que trabajar o usar sus ahorros para cubrir su manutención sin pedir préstamos.

“Ya vi el programa de estudios y mis clases, y con solo leerlos, me emociona mi especialización. Pero no se parecen a la típica clase de ‘haz la tarea y aprobarás’. Definitivamente parece que tendré que trabajar para lograr la meta”, dijo Hernández.

Estatus Migratorio

Algunos estudiantes latinos tampoco tienen acceso a préstamos con subsidio federal, mismos que brindan mayor protección a los prestatarios que otros créditos estudiantiles. Los indocumentados, incluidos los beneficiarios de DACA, no son elegibles para recibir ayuda financiera federal de ningún tipo, incluidas las becas y los préstamos Pell.

Xochitl Bynum nació en Monterrey, México, y se mudó a San Antonio cuando tenía 11 años. Trató de ir a la universidad en 2007, pero tuvo que abandonarla porque no pudo obtener ninguna ayuda financiera.

“No pude completar mis estudios porque no tenía ningún estatus legal aquí”, dijo Bynum. "No pude tener ninguna beca, no pude inscribirme en una universidad realmente en ese momento, porque no tenía un número de seguro social".

Hernández se hizo ciudadana estadounidense al casarse y obtuvo dos títulos universitarios en cuatro años. Ahora con 33 años y siendo madre soltera, Bynum está estudiando para convertirse en maestra de inglés como segundo idioma en la Universidad Texas A&M-San Antonio.

Según el censo de los Estados Unidos, menos del 15% de la población de San Antonio son nacidos en el extranjero. Aproximadamente el 12% de los encuestados de TPR son inmigrantes; y el 90% de los latinos encuestados nacieron en los EE.UU.

Investigación Nacional Sobre La Aversión Que Tienen Los Latinos A Las Deudas

Una encuesta nacional reciente de estudiantes que abandonaron la universidad también encontró que los latinos desconfían de los préstamos estudiantiles. El informe 2020 elaborado por la Universidad de Carolina del Norte y la organización de derechos civiles Unidos US preguntó a los encuestados si evitaban los préstamos y si abandonaban la universidad en parte porque no querían endeudarse más.

Descubrieron que los estudiantes latinos tenían más probabilidades que los no latinos de evitar deudas, y que evitar los préstamos estudiantiles fue parte de la razón por la que dejaron la universidad sin obtener un título. Sin embargo, las mayores barreras para los estudiantes latinos fueron el transporte y el costo de la universidad.

“La educación superior en esta nación no está realmente funcionando para los estudiantes latinos”, dijo Amanda Martínez de Unidos US. "Definitivamente existe una brecha en el conocimiento, una brecha de comprensión de la comunidad, de sus necesidades y de lo que los hace exitosos".

Los autores del informe dijeron que para mejorar verdaderamente la equidad, las políticas a nivel federal y estatal deben cambiar para hacer que la universidad sea más asequible y la ayuda financiera más accesible.

Según Sandy Baum del Urban Institute, la investigación es clara: los estudiantes tienen más probabilidades de graduarse cuando sus padres pagan la universidad o tienen suficientes becas para cubrir todos sus gastos.

"La evidencia sobre los préstamos es más complicada, porque si los préstamos reemplazan las subvenciones, es mejor tener subvenciones", dijo Baum. “Sin embargo, existe evidencia de que tener préstamos y ese efectivo puede ayudarlo a tener éxito. Y la escasez de efectivo es el mayor problema e interfiere con la capacidad de un estudiante para triunfar académicamente".

Aunque los investigadores de UNC/Unidos US encontraron que parte de la razón por la que los latinos abandonaron la universidad fue porque no querían endeudarse más, la coautora del informe Kate Sablosky Elengold dijo que la solución no es simplemente alentar a los hispanos a adquirir más deudas.

“Hay razones racionales y lógicas para que los estudiantes latinos, o realmente cualquier estudiante, sean reacios a tener una deuda educativa. La universidad es muy cara. Hay instituciones depredadoras, hay prestamistas depredadores”, advirtió Sablosky Elengold, profesor asistente de derecho en la UNC. "El simple hecho de pedir a los estudiantes que asuman más deudas y que asuman más riesgos y cargas sobre sí mismos no va a nivelar el campo de juego".

Sablosky Elengold y uno de sus coautores, Jess Dorrance, dijeron que la discriminación laboral y las desigualdades en el mercado laboral también son un factor contribuyente. Los afroamericanos y los latinos tienen una mayor tasa de desempleo que los estadounidenses blancos.

Dorrance dijo que los estudiantes latinos pueden sentir que un préstamo es demasiado riesgoso porque no están seguros de encontrar un buen trabajo después de graduarse.

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Camille Phillips
Andrés Mendoza es un estudiante de tercer año de la Universidad de Texas en San Antonio. Trabaja a tiempo completo y asiste a la universidad medio tiempo.

Andrés Mendoza, estudiante de UTSA, se siente así. Él cambió de especialización porque le preocupaba que le costara trabajo ascender en la escala profesional como persona de color.

Cuando comenzó sus estudios en un colegio comunitario, quería convertirse en un presentador de deportes y trabajar para ESPN, pero notó que había muy pocos latinos en los lugares de máxima audiencia. Ahora está estudiando negocios y sueña con trabajar para la oficina principal de un equipo deportivo profesional.

“Las personas que se encargan de contratar en las grandes corporaciones y demás… la mayoría de la gente es blanca”, dijo Mendoza. "Como somos personas de color, tenemos que obtener un título universitario y tenemos que ir más allá para tener un impacto, conseguir un trabajo en algún lugar, hacer cualquier cosa".

Él ve el costo de la universidad como una barrera más que debe superar para tener éxito.

“Para mí, los préstamos no son justos. Creo que la universidad debería ser financiada para todos, especialmente si esperan que vayamos y especialmente si todo está establecido de tal manera que tienes que tener un título universitario para tener éxito”, dijo Mendoza. "¿Por qué esperan que paguemos cientos de miles de dólares para que esto suceda?"

Esta es la segunda entrega de una serie de reportajes basados en una encuesta de TPR sobre el acceso a la universidad. Cada historia explora las características de la experiencia universitaria de los estudiantes latinos y afroamericanos de San Antonio. La encuesta fue posible gracias a una beca de la Asociación de Escritores de Educación y fue administrada por el Instituto de Investigación de Políticas Públicas en Texas A&M University-College Station.

Nota del editor: TPR consultó a Rebecca Goldin, la directora de STATS Sense About Science, USA para determinar la mejor manera de medir la importancia estadística de los resultados de la encuesta. Debido a las múltiples preguntas incluidas en la encuesta, no se hicieron conclusiones sobre la población estudiantil en general en los informes de TPR a menos que el valor p fuera menor que .0005.

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