La semana pasada, las fuerzas estadounidenses utilizaron un láser de alta potencia para inutilizar tres drones a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, lo que pone de manifiesto el creciente uso de drones comerciales por parte de grupos criminales y la creciente respuesta militar ante estos incidentes.
Según el Comando Norte de Estados Unidos, los drones fueron interceptados entre la noche del 25 y la madrugada del 26 de agosto por la Fuerza de Tareas Conjuntas de la Frontera Sur, utilizando el sistema láser multifuncional de alta potencia del Ejército. La operación tuvo lugar en el Valle del Río Grande, aunque inicialmente las autoridades no precisaron si los drones se encontraban sobre el espacio aéreo estadounidense o mexicano.
La Secretaría de Defensa de México declaró posteriormente que los artefactos fueron detectados e inutilizados en territorio estadounidense, describiéndolos como drones comerciales utilizados por traficantes de migrantes para vigilar a las autoridades. El Comando Norte ofreció una descripción diferente, afirmando que los drones estaban vinculados a redes de cárteles y eran "hostiles" porque apoyaban actividades que amenazaban al personal militar y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos. El ejército no ha identificado a los operadores ni a ninguna organización específica.
Los drones se han convertido en herramientas cada vez más comunes en la frontera, utilizadas por cárteles y grupos afines para la vigilancia, el narcotráfico y la coordinación del cruce de migrantes. En 2024, se registraron más de 27,000 incursiones de drones cerca de la frontera sur, la mayoría durante la noche.
El episodio también se produce en un momento en que grupos criminales de toda América Latina están adaptando drones comerciales de bajo costo para vigilancia, control territorial y ataques, según Crime InSight algunos cuestan tan solo entre 600 y 1,200 dólares sin las modificaciones que les hacen. En México, los operadores especializados conocidos como "droneros" se han convertido en valiosos recursos para las organizaciones criminales; el Cártel Jalisco Nueva Generación ha utilizado drones cargados con explosivos caseros en Michoacán y Jalisco contra rivales, fuerzas de seguridad y civiles.
Pero la importancia del último incidente va más allá de si los grupos criminales están adoptando nuevas tecnologías, según Rodrigo Peña, sociólogo especializado en delincuencia.
Peña afirmó que la innovación tecnológica por parte de las organizaciones criminales ha impulsado históricamente a los gobiernos hacia nuevas políticas públicas de seguridad y consecuencias legales más severas. "La idea de los drones, y no solo los drones, sino también los contraataques con láseres, desafía, por ejemplo, la idea de soberanía", dijo Peña, argumentando que la tecnología está transformando las ideas tradicionales sobre las fronteras y la autoridad estatal.
Esta escalada tecnológica también puede influir en el lenguaje político que utilizan los gobiernos para describir las amenazas a la seguridad, lo que podría generar nuevas justificaciones para el uso de la fuerza.
En la relación entre Estados Unidos y México, Peña señaló que esto crea una distinción importante entre la cooperación basada en el intercambio de inteligencia y la cooperación que implica acciones directas contra una amenaza percibida. Por lo tanto, las nuevas armas y los sistemas de vigilancia pueden poner a prueba dónde traza cada gobierno la línea divisoria entre colaboración y soberanía.
Los expertos señalan que la amenaza en Estados Unidos debe distinguirse del uso de drones armados en México. Los cárteles utilizan principalmente drones cerca de la frontera con Estados Unidos para la vigilancia en apoyo del narcotráfico, el tráfico de personas y armas, y hasta la fecha no se tiene constancia del uso de drones armados por parte de los cárteles dentro de Estados Unidos.
La operación de agosto se llevó a cabo en el marco de una cooperación bilateral más amplia. La Secretaría de Defensa de México afirma que ambos países realizan operaciones simultáneas de coordinación desde febrero de 2025, con fuerzas que patrullan sus respectivos lados de la frontera y comparten información para desarticular el tráfico de armas y drogas. Aproximadamente 8,000 militares estadounidenses están actualmente asignados a la Fuerza de Tareas Conjuntas de la Frontera Sur.
Este incidente se suma a problemas previos con el uso de esta misma tecnología en Texas. En febrero, la FAA restringió temporalmente el espacio aéreo alrededor de El Paso debido a la preocupación por el uso de láseres cerca de rutas de vuelo civiles, y posteriormente el ejército derribó por error un dron de la CBP cerca de Fort Hancock, lo que provocó peticiones de una mejor coordinación entre las fuerzas armadas, los reguladores de aviación y las fuerzas del orden federales.
La exitosa interceptación pone de manifiesto la creciente importancia de la tecnología en la seguridad fronteriza, si bien los incidentes anteriores en Texas plantean interrogantes sobre cómo las autoridades identifican las amenazas y coordinan la sofisticada tecnología militar cerca del espacio aéreo civil.
Esta nota fue traducida por Texas Public Radio con apoyo de Gabriela Olivares e Yvette Benavides para NPR y The Texas Newsroom.
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