El presidente Donald Trump cuestionó de nuevo el valor de la relación económica de Estados Unidos con México, al tiempo que intensifica su retórica contra el país a través de una serie de publicaciones provocadoras en redes sociales.
En un discurso pronunciado el viernes en la Casa Blanca, Trump sugirió que Estados Unidos podría dejar de negociar con países con los que tiene un déficit comercial. Mencionó específicamente a México.
"Si no comercio con México, no tienen nada que nosotros necesitemos", dijo Trump. "Me refiero a tamales picantes, tomates, un par de cosas".
Pero los datos del gobierno estadounidense muestran una realidad diferente.
Estados Unidos importó más de 534 mil millones de dólares en bienes de México el año pasado, según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, lo que convierte a México en la mayor fuente de importaciones del país.
Sus principales exportaciones a Estados Unidos incluyen vehículos, maquinaria, equipos eléctricos y dispositivos médicos, además de más de 48,000 millones de dólares en productos agrícolas.
La propia administración de Trump describe a ambas economías como poseedoras de una larga historia de cadenas de suministro integradas, particularmente en los sectores de automóviles, electrónica y dispositivos médicos.
La fricción comercial se desarrolla paralelamente a una tensión más amplia y sin resolver entre ambos gobiernos. La revisión obligatoria del T-MEC concluyó el 1 de julio sin un acuerdo de renovación; desde entonces, las conversaciones han continuado bilateralmente, y se espera una cuarta ronda este mes en Washington, luego de que México y Estados Unidos no lograron resolver disputas sobre las normas de contenido automotriz y los aranceles al acero y al aluminio. La cooperación en materia de seguridad también se ha visto afectada.
Armando Vargas, coordinador del programa de seguridad de México Evalúa, afirma que ese tipo de desacuerdos abiertos resulta insostenible para ambos gobiernos. "Ese acuerdo puede ser desfavorable para México, e incluso asimétrico; como dirían los economistas, podría ser un mal equilibrio", señaló Vargas. "Pero, al fin y al cabo, sigue siendo un equilibrio". Destaca la frontera compartida de 3,000 kilómetros entre ambos países, sus economías profundamente interconectadas y una relación de seguridad que se remonta a 1821 como factores que impulsan a ambas partes a cooperar, independientemente de las fricciones actuales.
El administrador de la DEA, Terrance Cole, declaró el mes pasado que altos funcionarios mexicanos colaboran directamente con los cárteles de la droga, y funcionarios estadounidenses han presionado para lograr la extradición del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, quien enfrenta una acusación por narcotráfico en Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha negado la existencia de cualquier acuerdo formal de seguridad entre la DEA y México.
No obstante, Trump declaró el viernes que no desea poner fin al comercio con México, y añadió que aprecia y respeta a la presidenta Sheinbaum.
Dos días después, en Monterrey, Sheinbaum afirmó que México desea una buena relación con Estados Unidos y añadió que, durante el primer gobierno de Trump, su relación con el expresidente López Obrador fue muy buena. "A eso aspiramos: una buena relación con nuestro vecino del norte", declaró Sheinbaum. "Dicho esto, cooperación siempre, subordinación jamás".
La retórica se intensificó durante el fin de semana del Día del Trabajo. La Casa Blanca publicó un video generado por IA que mostraba a Trump como el superhéroe de cómic Linterna Verde, usando sus poderes para construir un muro que bloqueara la entrada de migrantes en la frontera y para crear un complejo manufacturero estadounidense. El lunes, Trump publicó un mapa generado por IA que mostraba la bandera estadounidense cubriendo México, Canadá, Groenlandia, partes de Centroamérica y el Caribe, bajo la etiqueta "Estados Unidos de América".
Sheinbaum respondió a las pocas horas, sin nombrar directamente a Trump. "En el mes de nuestra patria, reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero", escribió en redes sociales, calificando a México como una nación libre, independiente y soberana.
El martes, Sheinbaum fue más allá y declaró a la prensa que México defenderá su soberanía contra cualquier potencia extranjera que intente interferir en el país, y reiteró que su gobierno no aceptará injerencia extranjera de ningún tipo.
Pero esa postura podría no reflejar completamente la presión real que sufre México, según Vargas. "México está bajo más presión de la que se reconoce en el discurso político", aseguró. "La falta de crecimiento económico es una de esas presiones. La segunda es que sería desastroso que las autoridades estadounidenses hicieran públicas las pruebas que poseen".
Esta nota fue traducida por Texas Public Radio con apoyo de Gabriela Olivares e Yvette Benavides para NPR y The Texas Newsroom.
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