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'Casi Ipso Facto': San Antonio Alcanza Los 1,000 Fallecimientos Relacionados Con El COVID-19

A hearse is parked outside of a funeral home in San Antonio early April 2020.
Dominic Anthony Walsh | Texas Public Radio
Un vehículo fúnebre se encuentra estacionado afuera de una funeraria en San Antonio a principios de abril de 2020.";

San Antonio ha llegado a un nefasto hito. El departamento de salud local confirmó este domingo el fallecimiento número 1,000 relacionado con el COVID-19. Metro Health ha confirmado 1,016 fallecimientos en total.

El Alcalde Ron Nirenberg tiene una frase común en las sesiones informativas diarias del COVID-19. 

“Decimos esto cada noche: Detrás de cada dato hay una persona con una vida vivida,” dijo el 9 de julio cuando el total de fallecimientos de la ciudad llegó a los 165. “Nuestras condolencias para sus familias, amigos y seres queridos.” 

Esta pregunta ya se ha hecho antes, y vale la pena volver a preguntar: ¿Cómo es qué llegamos acá?

Los Primeros Días

Hubo un tiempo cuando el COVID-19 se sentía como algo lejano y abstracto. 

Para la Dra. Ruth Berggren, directora de UT Health Center San Antonio for Medical Humanities and Ethics y asesora médica del Condado de Bexar, la gravedad del entonces nuevo coronavirus se hizo tangible por primera vez en enero, cuando la Ciudad de Nueva York comenzó a prepararse para el posible brote. 

“No podías evitar pensar, ‘esto es un evento mundialmente importante’”, dijo. “Y comenzó desde ahí, y las cosas comenzaron a acumularse y acumularse.”

En ese momento, el juicio político del Presidente Donal Trump era el objeto brillante que dominaba cada programa de noticias. Pero mientras cerraba ese espectáculo histórico, un nuevo evento se colocaba en el centro. 

En febrero, Joint Base San Antonio-Lackland se convirtió en sitio de cuarentena para estadounidenses que venían desde Wuhan, China, el epicentro inicial de la pandemia, y para pasajeros del Diamond Princess Cruise Ship. A inicios de marzo, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades ya habían provocado la ira de los funcionarios locales al transportar a pacientes positivos de COVID a los hospitales del área para el tratamiento y al liberar prematuramente a un evacuado positivo de COVID que luego fue al North Star Mall. 

“Como alcalde de esta ciudad, me parece totalmente inaceptable que los CDC liberaran a un paciente antes de recibir todos los resultados de las pruebas y expongan al público a este daño,” dijo en ese momento el Alcalde de San Antonio, Ron Nirenberg. 

Es imposible saber si la cuarentena de Lackland estuvo relacionada con alguno de los primeros casos en San Antonio, pero los funcionarios creen que es poco probable. 

La Organización Mundial de la Salud clasificó el brote del coronavirus como pandemia el 11 de marzo. 

El 13 de marzo, se confirmó el primer caso relacionado con turismo en San Antonio. El primer caso confirmado de contagio comunitario fue un poco después, el 19 de marzo. 

San Antonio y el Condado de Bexar emitieron una serie de órdenes de emergencia de gran amplitud. Primero, se prohibieron las reuniones grandes. Luego, se cerraron algunos negocios y se impusieron límites a la capacidad. Unos pocos días después, el 21 de marzo, falleció una mujer de 80 años. Ella fue el primer fallecimiento conocido de San Antonio, el primero de más de 1,000.

“Vamos a continuar teniendo a la autoridad de salud como copiloto para asegurar que estamos respondiendo todos los llamados para mantenernos frente a esta curva, para hacer todo lo que podamos para estar por delante del brote de esta enfermedad,” dijo el Alcalde Nirenberg en ese momento. 

Pero, resultó que la autoridad local de salud tenía a un muy poderoso entrometido en el asiento trasero. En meses sucesivos, se intensificó la pelea de poder entre el estado y los gobiernos locales. 

Las Raíces Del Brote De Verano En Texas: Vacaciones Y Reaperturas

Los funcionarios de Texas inicialmente permitieron a los gobiernos locales realizar respuestas localizadas. El Gobernador Greg Abbott agregó unas cuantas medidas estatales en abril, incluyendo la autocuarentena para quienes viajaban fuera del estado, directrices para evitar restaurantes y bares, y una prohibición de visitar gimnasios, tiendas de tatuajes y salones de belleza.

Pero incluso estas restricciones no fueron populares con un sector de la población. Su insatisfacción fue más prominentemente expresada por el Tte. Gobernador Dan Patrick, quien sugirió que él y otros norteamericanos mayores estaban dispuestos a morir por la economía. 

A mediados de abril, Abbott anunció “fuerzas de choque para reabrir Texas.” El grupo consistió en cuatro asesores médicos y alrededor de 40 "miembros especiales del consejo,” la mayoría ejecutivos de finanzas, tiendas de menudeo o restaurantes.

El estado no había reforzado las pruebas de COVID lo suficiente en marzo y abril para saber exactamente cuánto se había propagado la enfermedad, pero incluso cuando comenzaron a aumentar constantemente los casos por día, Abbott desautorizó a las autoridades locales. 

El 24 de abril, se permitió a las tiendas de menudeo abrir para la entrega en la acerca. Una semana después, Abbott permitió a restaurantes, tiendas de menudeo, centros comerciales y cines reabrir con una capacidad del 25%. 

Entonces, justo antes del Memorial Day, los bares reabrieron con algunas restricciones. 

El gobernador también quitó a los gobiernos locales la capacidad de hacer cumplir las órdenes de uso de mascarilla. Más tarde, aplaudió al Juez del Condado de Bexar, Nelson Wolff, por descubrir una laguna en la orden estatal. Los funcionarios locales no podían imponer el uso de mascarillas, pero podían requerir que los negocios privados lo hagan.

En un momento de franqueza privada que fue grabada en secreto, el Gobernador Abbott reconoció los efectos probables de la rápida reapertura. 

“[Una reapertura] de hecho llevará a un aumento en la propagación. Es caso ipso facto,” dijo. “Mientras más personas haya ahí afuera, más posibilidades hay de transmisión”

Fue una predicción astuta. Las multitudes se reunieron y los bares se llenaron durante el fin de semana del Memorial Day. 

Al mismo tiempo, hubo en el país protestas masivas por la violencia policial contra las personas de color. Pero los funcionarios de salud han dicho que las congregaciones probablemente no eran responsables de un importante aumento en la transmisión comunitaria, principalmente porque las protestas eran realizadas al aire libre y la mayoría de los participantes usaban mascarilla. 

Se desarrollaron diferentes escenas en los nuevamente abiertos restaurantes, bares y clubes nocturnos. A medida que se llegaba al período de incubación de dos semanas, comenzaron a surgir los casos en junio. Muchos de ellos fueron rastrados hacia bares. 

Ernesto Torres es dueño de un pequeño bar en San Antonio. Él reabrió el establecimiento justo antes del Memorial Day. El uso de mascarillas era obligatorio para los empleados, y recomendado para los clientes. Se quitaron las mesas compartidas, y la capacidad bajó al 25% de acuerdo con la orden del gobernador. 

Poco después de la reapertura del bar, Torres, unos cuantos empleados y muchos clientes dieron positivo para el COVID-19. Posteriormente, él dijo que cree que las restricciones del gobernador no fueron suficientes. 

“Mi bar tiene alrededor de 2,600 pies cuadrados,” dijo. “¿Qué tipo de distanciamiento social se puede tener con 80 personas en ese lugar?  Es decir, no podíamos estar detrás de cada persona y limpiar cada superficie y los baños. Es imposible. No me importa quién eres, cuán cuidadoso eres. Es imposible.”

Hubo situaciones similares en todo el estado. En ese momento, el Gobernador Abbott no estaba alarmado. 

“La realidad es que el COVID-19 aún existe en Texas. Existe en los Estados Unidos, y en todo el mundo,” dijo a mediados de junio. “Y este continuará siendo el caso por al menos unos cuantos meses más, hasta que tengamos las medicinas que nos permitan tratar a las personas que den positivo para COVID-19, y hasta que tengamos las medicinas que puedan evitar que las personas contraigan el COVID-19.”

En ese momento, y ahora, las únicas formas probadas y ciertas para prevenir el COVID-19 son las medidas restrictivas inicialmente adoptadas por los funcionarios locales. Los expertos están de acuerdo en que una reapertura apresurada mientras la transmisión comunitaria sigue activa puede provocar intensos aumentos en los casos.  

El Dr. Drew Harris es un analista de salud poblacional y profesor asistente en Thomas Jefferson University en Filadelfia. 

“Piénselo de esta manera: Cuando tiene una infección y toma un antibiótico, siempre le dicen ‘tome todas las pastillas del envase,’” dijo. “Porque si deja de tomar a la mitad, incluso si se siente mejor, no la habrá erradicado por completo. La infección volverá nuevamente.” 

Abbott señaló la “abundante” disponibilidad en hospitales como razón para reabrir. 

Pero su razón era equivocada. Los casos confirmados generalmente le seguían a la infección en una a dos semanas, y las hospitalizaciones por lo general le seguían a los casos confirmados en una semana a 10 días. La “abundante” capacidad en hospitales puede volverse rápidamente escasa cuando los casos están aumentando. 

A mediados de junio, la Jueza del Condado de Harris, Lina Hidalgo, le contó a Houston Public Media que Abbott tenía razón sobre la disponibilidad de los hospitales. Pero dijo, “este no es el momento de tentar a la suerte. Tenemos que adelantarnos, y no es cuestión de averiguar cuánto podemos presionar antes de que nuestro sistema hospitalario entre en crisis.”

Para fines de junio, Dawn Emerick anunció su renuncia como directora del Distrito Metropolitano de Salud de San Antonio y pidió a los funcionarios de la ciudad en una carta abierta que la reemplace una persona de color. Varias semanas antes, un drama privado entre Emerick y la Administradora Adjunta de la Ciudad, Colleen Bridger, se hizo público por emails obtenidos por The Express-News.

Bridger una vez trabajó como directora de Metro Health, y tras la renuncia de Emerick, fue nombrada nuevamente como provisional. Esto ha retrasado los planes de Bridger de renunciar de la ciudad e iniciar su firma de consultoría.

Texas En Crisis

En Texas, desde el Valle del Río Grande hasta San Antonio hasta Houston, el COVID-19 llegó con fuerza tras la rápida reapertura del gobernador.

En un duro giro, el Gobernador Abbott finalmente cerró los bares el 26 de junio y emitió una orden estatal de uso de mascarilla el 2 de julio, dos acciones que los funcionarios locales le habían pedido tomar semanas después de que les quitaran la autoridad para hacerlo. Él también envió la guardia nacional del estado y otros recursos para ayudar al abrumado personal de los hospitales en los puntos calientes de COVID. 

Los hospitales en el estado se llenaron rápidamente y fueron forzados a activar protocolos por el aumento súbito. 

La crisis de disponibilidad de San Antonio afectó a los hospitales en otras áreas, como Laredo. El Dr. Ricardo Cigarroa trabaja en Laredo Medical Center, que a menudo envía pacientes fuera de la ciudad. 

“Y ese es otro tema porque es difícil transferir pacientes de COVID-19,” dijo en su momento. “Cada ciudad está teniendo su propio desafío en este momento.”

A inicios de julio, el personal militar comenzó a ayudar en hospitales en San Antonio. 

Los funcionarios locales de todo Texas se volvieron invitados regulares en los programas de noticias nacionales. El Alcalde de San Antonio, Ron Nirenberg, dio una imagen desalentadora. 

“Es muy nefasto,” le dijo a CNN el 14 de julio. “Y no es diferente de otros centros urbanos en Texas donde estamos viendo aumentos en hospitalizaciones y aceleran al punto en que tenemos disponibilidad de un solo dígito en camas de hospital, UCI y respiradores.” 

San Antonio, al igual que otras ciudades del estado, importaron camiones refrigerados para los cuerpos. 

Los funcionarios estatales enfatizaron inicialmente una baja en el porcentaje de fallecimientos y un número de fallecimientos por día relativamente constante. Pero su razón, nuevamente, era equivocada. El porcentaje de fallecimientos ha subido marginalmente durante la pandemia mientras el personal médico aprendía más sobre las mejores prácticas de tratamiento, pero todavía se encuentra alrededor del 2%, y los fallecimientos le siguen típicamente a las hospitalizaciones en un tiempo de una semana a dos meses. 

El número de fallecimientos aumentó, llegando a récords por día a fines de julio e inicios de agosto. 

Texas ahora ha reportado más fallecimientos relacionados con COVID-19 que países enteros, como Alemania, China y Canadá. 

El Condado de Bexar, un área con alrededor de 2 millones de personas ha reportado más fallecimientos que Australia, un continente con más de 23 millones. 

En todo el país, la enfermedad ha afectado de manera desproporcional a las comunidades de color. Localmente, las personas “hispánicas/latinas” comprenden aproximadamente tres cuartos de todos los casos, y alrededor de dos tercios de todos los fallecimientos. Ambas mediciones exceden el porcentaje local de población, alrededor del 60% hasta 2019, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos. 

La decisión del Gobernador Abbott de ordenar el uso de mascarillas y cierre de bares a fines de junio e inicios de julio puede haber prevenido desde 140,000 a 200,000 casos adicionales solo en San Antonio, según los modelos matemáticos. Pero los expertos están de acuerdo con que una estrategia de reapertura más precavida podría haber evitado el aumento a mitad de verano, el pico de casos que resultó en la mayoría de los 1,000 fallecimientos relacionados con COVID-19 en San Antonio. 

Ahora, los casos por día están bajando nuevamente. También los fallecimientos. Pero la transmisión comunitaria continúa activa mientras las escuelas reabren y vuelven los deportes universitarios y de preparatorias. Y no conoceremos el impacto total de otro atareado fin de semana festivo hasta mediados de septiembre, justo antes de que comience la temporada de gripe

Los modelos muestran que, bajo las condiciones actuales, es probable que Texas sume alrededor de 130,000 casos de COVID-19 para mediados de noviembre, llevando el total del estado a 800,000 aproximadamente.

Se puede comunicar con Dominic Anthony Walsh escribiendo a Dominic@TPR.org y en Twitter a @_DominicAnthony.

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